No he tenido mucho tiempo de escribir, estoy muy atareada ahora con reuniones, visitas a mi nuevo instituto, un corto que vamos a rodar, mogollón para corregir, en fin ... un montón de cosas por hacer y ahora he encontrado un hueco.

En la celebración de San Isidro en el pueblo lo pasamos muy bien. Se convive durante un fin de semana todos los vecinos en la calle, cada grupo de amigos se reune en torno a una jaima.
Este año, la jaima que construyeron los chicos tiene una nota de 10, porque aguantó toda la lluvía sin una gotera ni media (que llovió de lo lindo). Todos vamos vestidos con trajes de labradores de antaño, pero confeccionados por un grupo de jóvenas que formaron el taller de empleo hace tres años.
El traje consta de una falda larga, una camisa "ancha" y un pañuelo. Poco a poco, le vamos incorporando complementos, y el año pasado hicimos una limosnera con bolsillo para el móvil, y este año, una camisa blanca de domingo para la misa. Al año que viene tocará la falda de bonito.
Para la comida del sábado prepararon unas judías riquísimas, tenían sepia y chirlas Ana nos deleitó con los suspiros de amante (que hizo con la ayuda de la Termomix) y que eran un vicio increíble.

El viernes empezó ya la fiesta, el sábado todo el día en la jaima (eating and drinking and talking and raining) ... y los niños se lo pasaban pipa enfrascados con el barro. A Fer le llamó la atención Pablo como se maneja con el tractor y los virajes que hace, marcha atrás, adelante, ... no hay nada que se le resista.
Santi (el de Sonia) vino montado en su caballo como un jinete profesional. Sandra está super espabilada, nos conoce a todos por los nombres y en misa, se le oía a ella y a Pablo, diciendo que 'quiero gusanitos', y '¿cuando timina?'
Los de las charangas iban por las jaimas animando con la música y nos cantaron la canción del Trairo que da nombre a nuestra peña.
El viernes hubo una actuación especial de música; el sábado comidas y cenas en las jaimas y por la noche hubo verbena, y el domingo misa cantada y después un vino español en el frontón. La comida del domingo se podía pedir con tickets y la ofrecían de catering (un panecillo, una ensalada y un plato de patatas con carne), en fin que más se puede pedir.
Eso sí, el lunes estábamos mataos!!! Fui a las clases con un sueño que me moría y me costó bastante recuperar mi energía y es que el pueblo tiene eso, a veces te relajas, y otras con tanta actividad, acabas baldao.
Hasta luego!
PBF
