Hola! Hacía mucho que no escribía, pero aquí me tenéis.
Hoy os voy a contar lo que me ocurrió ayer en clase con un alumno. Yo les doy clase de Portales de Internet, algo así como diseñar páginas web y mantener el sitio web de una empresa. Pues bien, también soy su tutora y como tal, tengo que asesorarles en cualquier problema que tengan y ayudarles a ser "mejores personas". En fin, esto último me parece a mí que es importante también.
Así que me he propuesto que mejoren su forma de hablar (al menos en clase y lo puedan aplicar luego en otros contextos) para ello, no deben abusar de los tacos y palabras mal sonantes como hacen ahora.
Se me ocurrió la idea de plantearles una especie de juego, cada persona que dijese un taco, sería castigado copiando 40 veces en una hoja ("No diré tacos en clase o cualquier texto del estilo"). Es un castigo tonto, infantil, ... pero suficiente para que se den cuenta de que no está bien que cada 2 por 3 suelten coño, joder, hostia, ... y lindeces de esas.
Cada alumno, dispone de un comodín, que gastará al escaparsele un taco en clase. Para que os hagáis una idea, tengo 7 alumnos y ya han gastado el comodín 4. Total que uno de los alumnos que ya ha gastado el comodín, soltó un "coño" y yo le castigué como habíamos acordado. El entonces, se negó rotundamente a copiarlo, diciendo que no había derecho, que él podía decir lo que quisiese, que él no lo quería copiar, etc.
Y aquí es donde empieza la pelota de nieve a hacerse más grande. Yo le dije que tenía que ser consecuente con lo que había dicho, y si había acordado que un taco -> un castigo de 40 líneas, lo debía cumplir, si no, al siguiente día no le iba a dejar entrar a clase, pero esta vez no sería por decir el taco, sino por desobedecer y no hacer el castigo. A su vez, él podría llevarme a juicio o denunciarme por no dejarle entrar en clase y así es como sin darnos cuenta, se complica todo muchísimo. Así la bola (el problema) va creciendo y creciendo.
Al final de la clase, vino a hablarme, y le dije que esto pasa también en la vida real, se empieza por un enfado sin importancia, nadie quiere dar su brazo a torcer y cuando te quieres dar cuenta, ya estás llorando, en un juicio, o vete a saber.
Le dije que si le hubiese pasado a cualquiera de sus compañeros, ellos también la deberían haber copiado, ¿y no creía que si que estarían dispuestos los compañeros a copiarla?
También le conté que me habían puesto una multa de tráfico y que no tenía más remedio que pagarla, porque había infringido una ley (en este caso, exceso de velocidad) y eso era lo que la justicia decía. Las leyes están para cumplirlas. Él me comentó, que a él también le habían puesto una multa por ir sin cinturón, en un trayecto corto de su pueblo, y le tocó pagarla.
Parece que esta coincidencia de multas para los dos, pareció serenar un poco los ánimos y me dijo que si que vendría a clase y traería la copia hecha.
Al final, todo se resolvió a las buenas, que es lo bonito de la historia, le eche la mano en señal de felicitación de aceptar el castigo y ya veremos si hoy la trae o no, confiaré en su palabra.
Au!
PBF
Hoy os voy a contar lo que me ocurrió ayer en clase con un alumno. Yo les doy clase de Portales de Internet, algo así como diseñar páginas web y mantener el sitio web de una empresa. Pues bien, también soy su tutora y como tal, tengo que asesorarles en cualquier problema que tengan y ayudarles a ser "mejores personas". En fin, esto último me parece a mí que es importante también.
Así que me he propuesto que mejoren su forma de hablar (al menos en clase y lo puedan aplicar luego en otros contextos) para ello, no deben abusar de los tacos y palabras mal sonantes como hacen ahora.
Se me ocurrió la idea de plantearles una especie de juego, cada persona que dijese un taco, sería castigado copiando 40 veces en una hoja ("No diré tacos en clase o cualquier texto del estilo"). Es un castigo tonto, infantil, ... pero suficiente para que se den cuenta de que no está bien que cada 2 por 3 suelten coño, joder, hostia, ... y lindeces de esas.
Cada alumno, dispone de un comodín, que gastará al escaparsele un taco en clase. Para que os hagáis una idea, tengo 7 alumnos y ya han gastado el comodín 4. Total que uno de los alumnos que ya ha gastado el comodín, soltó un "coño" y yo le castigué como habíamos acordado. El entonces, se negó rotundamente a copiarlo, diciendo que no había derecho, que él podía decir lo que quisiese, que él no lo quería copiar, etc.
Y aquí es donde empieza la pelota de nieve a hacerse más grande. Yo le dije que tenía que ser consecuente con lo que había dicho, y si había acordado que un taco -> un castigo de 40 líneas, lo debía cumplir, si no, al siguiente día no le iba a dejar entrar a clase, pero esta vez no sería por decir el taco, sino por desobedecer y no hacer el castigo. A su vez, él podría llevarme a juicio o denunciarme por no dejarle entrar en clase y así es como sin darnos cuenta, se complica todo muchísimo. Así la bola (el problema) va creciendo y creciendo.
Al final de la clase, vino a hablarme, y le dije que esto pasa también en la vida real, se empieza por un enfado sin importancia, nadie quiere dar su brazo a torcer y cuando te quieres dar cuenta, ya estás llorando, en un juicio, o vete a saber.
Le dije que si le hubiese pasado a cualquiera de sus compañeros, ellos también la deberían haber copiado, ¿y no creía que si que estarían dispuestos los compañeros a copiarla?
También le conté que me habían puesto una multa de tráfico y que no tenía más remedio que pagarla, porque había infringido una ley (en este caso, exceso de velocidad) y eso era lo que la justicia decía. Las leyes están para cumplirlas. Él me comentó, que a él también le habían puesto una multa por ir sin cinturón, en un trayecto corto de su pueblo, y le tocó pagarla.
Parece que esta coincidencia de multas para los dos, pareció serenar un poco los ánimos y me dijo que si que vendría a clase y traería la copia hecha.
Al final, todo se resolvió a las buenas, que es lo bonito de la historia, le eche la mano en señal de felicitación de aceptar el castigo y ya veremos si hoy la trae o no, confiaré en su palabra.
Au!
PBF
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